THOR: OTROS MUNDOS



    Thor: Otros mundos

Thor, el Dios del Trueno, procede de la mítica Asgard, una ciudad plagada de maravillas sin fin en la que habitan los dioses nórdicos, los Aesir. Asgard forma parte de los Nueve Mundos, conectados por el fresno Yggdrasil. Otro de esos mundos es Midgard, donde habitamos nosotros, los mortales. Ambos mundos están conectados por el Puente Bifrost, que es el arcoíris. Dicho puente está custodiado por Heimdall, uno de los más feroces guerreros asgardianos. Todos estos elementos están presentes en la mitología nórdica.
Sin embargo, aunque los vikingos que adoraban a Thor en el pasado surcaban los mares en busca de botines, a ninguno de ellos se les ocurrió que pudiera haber algo más en las profundidades.
Pero lo había. Una raza conocida como los atlantes, humanoides que podían respirar bajo el agua y que llevaban una vida placentera al margen de los habitantes de la superficie.
Sin embargo, hoy en día les resulta difícil mantenerse al margen de los habitantes de la superficie, pues éstos no paran de contaminar las aguas en las que habitan o de expoliar los fondos marinos en busca de combustibles fósiles. Al frente de ellos se encuentra una de las más inusuales criaturas sobre tierra, mar o aire: el orgulloso y altivoNamor, hijo de habitante de la superficie y atlante. A pesar de todo lo dicho anteriormente, o quizás debido a su herencia mestiza, Namor intenta defender a la humanidad de las consecuencias de sus actos, y esto será lo que le lleve a encontrarse con el Dios del Trueno. Habrá que ver si el encuentro entre estos dos príncipes de reinos tan distintos se produce o no en términos amistosos.

Pero volvamos ahora a nuestro mundo, el de los habitantes de la superficie. Como hemos dicho antes, Thor viene de Asgard, un reino en el que impera la magia. ¿Pero qué importancia tiene la magia en laMidgard del siglo XXI? Más allá de David Copperfield y Juan Tamariz, es decir, como mero entretenimiento, una forma de engañar y asombrar al espectador a la vez, ninguna. El mundo moderno está basado en la ciencia y la tecnología. Todos los días aparece un nuevo aparato para hacernos la vida más fácil o entretenernos. Y si lleva una “i” delante, mejor.
Nos encontramos, pues, ante un choque cultural en dos direcciones. En primer lugar, lo que supone para los habitantes de Midgard la llegada de alguien con los poderes de Thor. Unos poderes que desafían a la razón: fuerza, vuelo, invocar tormentas y un martillo que puedes levantar sólo si eres digno. Y no sólo eso, sino que esos poderes no tienen ninguna base científica, sino mágica.
En segundo lugar, lo que supone para Thor llegar a un mundo en el que impera la tecnología. Ya pudimos ver en el número anterior cómo a Thor le resultaba todo nuevo y sorprendente. En especial, destaca su reacción cuando suena el teléfono: se acerca a él tímidamente, con desconfianza, empuñando a Mjolnir, por lo que pudiera pasar. Afortunadamente, salta el contestador, y eso le permite escuchar la llamada de auxilio de Jane y salvarla del pérfido Mr. Hyde.
En este tomo se produce también el encuentro entre Thor y el epítome de la tecnología llevada al máximo, encarnado en la figura deIron Man. El industrial multimillonario Tony Stark también tiene fuerza y vuela. E incluso lanza rayos. Sin embargo, es un hombre hecho a sí mismo, que puede explicar esos prodigios gracias a la ciencia y a la tecnología. A la ciencia, a la tecnología y a la fabulosa armadura que lleva, claro.
A priori, la interacción entre estos dos personajes no debería aportar nada nuevo, ya que en el tomo anterior Thor ya conoció a otro héroe que basaba sus poderes en la ciencia, el Hombre Hormiga. Sin embargo, a diferencia de Hank Pym y del propio Thor, Iron Man no depende de la fuerza de su brazo para hacer frente a las amenazas que se le presentan, sino que se vale de aparatos, de armas. Sí, también es cierto que Thor utiliza un arma, el mítico Mjlonir, pero este martillo encantado depende únicamente del poder de su propio brazo. Nada más.

En oposición a él, como hombre de ciencia que es, es de suponer que Stark no sentirá ninguna confianza, por decirlo de forma suave, hacia la magia.

En este tomo, pues, los mundos chocan, pero no esperes la coletilla “y nada volverá a ser lo mismo”. Tan sólo “que lo disfrutes”.

Bruno Orive

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